|
Las anillas de refresco no solamente tienen la utilidad de hacernos más sencillo conseguir abrir la lata, si no que pueden ser reutilizadas para confeccionar únicas y originales pulseras
Todas tienen un color gris plateado o similar, pero salvo que quiera crear una pulsera de éste color, es adecuado pintarlas, para así poder elaborar pulseras de diversos colores. Lo más cómodo y fácil de usar para tal efecto son los rotuladores de tinta indeleble, que son los mismos que se emplean para escribir sobre la superficie de los cd rom, y que se encuentran en mucha variedad de colores, desde los clásicos: rojo, azul, verde, amarillo, morado... hasta colores metalizados: color de oro, de plata, de bronce... aunque también se puede emplear pintura plástica, aplicándola con un pincel. La mayoría de la gente escoge los rotuladores porque son más manejables y la forma de trabajar con ellos es más limpia y cómoda, aunque la pintura plástica tiene como ventajas que es más barata y las pulseras suelen durar sin perder la pintura más tiempo que pintándolas con rotulador.
En el agujero que tiene la anilla se suelen colocar pegado abalorios, como cuentas de colores, o imitaciones de piedra preciosas.
Normalmente la pulsera tien una base de hilo o de goma, sobre la que se pegan las anillas. Para que duren mucho tiempo son desprederse el pegamento más adecuado es el de contacto, conocido normalmente con superglu o similar, que pega en pocos segundos,aunque hay quien teje la pulsera y entre el tejido intercala las anillas.
Cordel base de la pulsera
Es imprescindible elegir uno que no se rompa al rozarse con las anillas de metal. Pueden ser flexibles, como por ejemplo, de nailon o caucho, o rígidos, usualmente metálicos o de plástico duro.
Una opción que es bastante empleada es aprovechar la parte plástica que forma las asas de los tambores grandes de detergente el polvo para la lavadora.
Los flexibles se adaptan mejor a cualquier muñeca, y los rígidos son más sencillos de elaborar, y si se toma la medida de la muñeca para la que serán, queda una pulsera perfecta.
Y siempre queda también la opción de restaurar una pulsera vieja, especialmente si es de hierro y de acero y se quedó fea, de decorarla con las anillas, algunas piedras preciosas falsas (normalmente de plástico), pintarlas con colores metalizados, y así darle una segunda vida.
|